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jueves, 30 de enero de 2014

¡Adelanto del prólogo de la continuación de "the Anfarwolds"!





Sé que os dije que iba a dejar la segunda parte de "The Anfarwolds" en parón... Sigue siendo así, pero quería dejaros este pequeño trocito del prólogo y que me digáis qué os parece. Después de tantos días de ausencia, me apetecía dejaros algo nuevo y seguir pensando en cómo voy a llevar las dos historias que tengo pendientes... :)

El Guerrero contempló el rostro que se había descubierto tras la caída de la capucha. La mujer debía de tener unos veinte años, sus ojos oscuros, negros como pozos de agua le miraban fijamente; su cabello era negro como el carbón y estaba recogido en una larga trenza que le llegaba a la altura de la cintura; sus labios esbozaban una sonrisa cruel, muy diferente a la que había visto cuando ella era niña y la sentaba en sus rodillas. La única vez que la había sentado en sus rodillas. 

miércoles, 15 de enero de 2014

"Recordado el Nanúin"






 Hoy toca un estracto de lo que es el "Nanúin", una unión muy profunda entre vampiros, donde los dos se vinculan con el otro. Ritual utilizado entre los de la misma especie, pero una nueva manera se creó con Lesley y Noah dejando patente que el amor puede superar cualquier tipo de barrera. Espero que recordéis con cariño esta parte final de la historia ;)

No lo leáis todos aquellos que aún no habéis llegado al final. SPOLIERS muy gordos que podrían jorobaros la historia. Luego no digáis que no os he advertido :D

miércoles, 18 de diciembre de 2013

¡Feliz Navidad y Próspero Año Nuevo!



Lo que os voy a poner hoy no se podría considerar una entrada, pero no quería dejar el blog sin despedirme de vosotros y es que en breve empiezan las vacaciones. Un tiempo en el que voy a escribir bastante sobre la historia nueva, también el glosario que tengo pendiente y espero poder mostraros más personajes importantes que deberíais conocer.

Os voy a ser sincera... Los Anfarwolds no celebran la Navidad, como muchos ya sabréis ellos tienen sus propios Dioses y cada especie tiene unas fiestas que son sagradas. Eso sin contar que la lucha no se interrumpe porque vaya a llegar Papá Noel o los consabidos Reyes Magos. ¿Qué se puede esperar de un mundo cargado de batallas, sufrimiento y luchas?

miércoles, 11 de diciembre de 2013

Reino Lólindir



El Reino Lólindir jamás podría calificarse de un lugar helado presa del frío invierno, nunca. Del azul del cielo Beren, Amras se encontró con un cielo cargado de tonos rojos y anaranjados donde los soles refulgían como el astro rey que eran haciendo que la atmósfera se cargara de calor, elevando la temperatura de la tierra hasta límites que nadie podría conocer jamás. 


miércoles, 4 de diciembre de 2013

"Burn it Down"





Hoy os voy a dejar una de las canciones que inspiraron las escenas de "Puro Fuego" para que podáis comprender qué siento cuando escribo. Siempre me ha gustado imaginar con música, me da una libertad que pocas veces se encuentra y es gratificante imaginarme escenas enteras con una simple canción. Os voy a dejar una de las escenas y espero que tengáis esta banda sonora de fondo para que la disfrutéis muchísimo más.

La paciencia no era una de sus virtudes, pero cuando se trataba de esperarle a él podía hacer una excepción. Llevaban dos semanas viéndose y había conseguido importantes avances y progresos. Él quizá seguía pensando que todo lo que ella le contaba era parte de una simple historia, pero era mucho más que eso. Le había contado algunas luchas de antaño, las guerras que habían asediado a ambos bandos y había comenzado a descubrir a esos grandes perdedores, “nosotros: los humanos”, como ella le había hecho ver.
Y en el fondo ella se había dado cuenta que él comenzaba a comprender cada cosa que le contaba, que daba su opinión y que en cierta forma iba tomando partido por uno de los dos bandos. Y era clara cuál sería su respuesta cuando se lo planteara, pero aún no era el momento. Se apoyó en la pared que tenía detrás de ella y metió las manos en los bolsillos de la chaqueta. No porque tuviera frío ni mucho menos... Hacía años que había dejado de sentirlo, pero le gustaba tener las manos escondidas y ocupadas en cualquier otra cosa.
Estas últimas semanas habían sido intensas. Las negociaciones con determinados sectores de los Anfarwold habían sido arduas y duras, pero parecía que por fin llegarían a un acuerdo y también tenía que contar las patrullas. Había estado tres noches sin ver a Noah por culpa de las patrullas. No es que no pudiera pedirle a Adair un relevo, pero ella misma no quería dejar la suerte de sus compañeros en manos de cualquier otra persona, así que se había resignado. Vivía con una misión permanente y una lucha ocasional.
“Y podrías librarte de las reuniones si dejaras que Amras se ocupara de ellas, pero necesitas mantener la mente ocupada ¿verdad?”. Asquerosa voz interior que salía cuando menos te la esperabas... Sí, quizá se había sobrecargado de trabajo para no tener que pensar demasiado en todo.

Escuchó la voz de tres tipos que se acercaban a ella. Aún estaban a una distancia más que prudencial, pero ella podía escuchar sus voces nítidamente, incluso desde allí. Habían reparado en su presencia y le daba asco solo de pensar la cantidad de cosas que debían de estar pasando por su cabeza. Alzó la vista y la clavó en uno de ellos que le miró con lascivia.
¡A la mierda! Si querían pelea la tendrían, de eso estaba segura. Pasaron por su lado y justo cuando parecía que la dejarían tranquila, uno de ellos se paró dándose la vuelta y mirándola de arriba abajo. Joder, tendría que romper muchos dientes aquella noche y eso no era propio de una dama ¿no? Aunque fuera vampira...

- Muñeca... ¿Esperas a alguien? - preguntó el tipo haciendo que un fuerte olor a aros de cebolla flotara hasta ella y le dieran ganas de vomitar – porque si no es así...

- No me arrimaría a ti ni siquiera con un palo para tocarte – le cortó ella y pudo ver cómo la sonrisa del tío se esfumaba de sus labios – así que será mejor que te largues.

- Mira preciosa... - volvió a decir el hombre, y sus dos amigos se pusieron a cada lado de ella – no te hagas la digna. Conozco a las mujeres que son como tú.

- Ya veo... - dijo ella mirándole de arriba abajo – yo no soy una de esas ratas callejeras o pobres infelices con las que te acuestas... - se separó de la pared y pasó entre ellos sabiendo lo que pasaría a continuación.

Dicho y hecho. Uno de ellos la cogió del brazo e intentó tirar de ella, pero le fue prácticamente imposible. Lesley se zafó de él y siguió caminando hasta que escuchó cómo otro de ellos corría y le cortaba el paso. Joder, no podía utilizar ninguno de sus “poderes” con ellos y eso sí que podía considerarse un maldito inconveniente. Observó que el primero se ponía un cigarrillo entre los labios y lo encendía mientras se acercaba a ella con cierto aire de superioridad.

- Te voy a decir lo que voy a hacer contigo – su tono era bajo, pero podía escucharlo a la perfección – vas a venirte con nosotros... - se acercó más a ella – voy a follarte y después lo hará él – señaló a uno de sus amigos – y después él – señaló al otro – y quizá hasta te follemos los tres – soltó una carcajada.

- Ni en tus mejores fantasías, gilipollas – le espetó Lesley empujándole y haciéndole tambalear.
Podía ocuparse ella solita de eso. Esos tres pronto descubrirían que el placer no se obtenía tan fácilmente, pero no tuvo tiempo de poner su plan en marcha. Escuchó un grito de advertencia y casi al instante la figura de Noah se interpuso entre ella y los atacantes. ¿Qué coño estaba haciendo? ¿Quería ser el perfecto salvador de la dama en apuros? ¡Y una mierda! “Recuerda que eres una humana... Al menos ante sus ojos”, aquella estúpida voz no se callaba ni siquiera en esos momentos.

El puñetazo que le asestó en la cara al primer cabrón la dejó impresionada. Debajo de ese cuerpo que parecía albergar pocos músculos se encontraba una gran fuente de poder. Se apartó y sintió las manos de uno de ellos en las caderas... Clavó el tacón de sus botas en el pie del atacante y después le asestó un fuerte golpe en el estómago que le hizo doblarse.
Miró hacia Noah, vio que le habían pegado un fuerte golpe en la cara y se había echado hacia atrás. Mierda, aquello estaba llegando demasiado lejos... Fue directamente hacia allí, pero Noah la paró con una mano impidiéndole que se acercara más a los tres hombres que se habían juntado y formaban una barrera frente a ellos.

¿Y qué debía hacer ahora? Quizá si le dejaba inconsciente podría encargarse de los tres atacantes, pero... parecía que el chico tenía la situación completamente controlada. Ella no se había dado cuenta del cigarro que había caído al suelo y ahora se encontraba a escasos centímetros del hijo de puta que quería follársela.
Se mantuvo detrás de él, podía sentir la tensión del cuerpo del hombre, la furia que le embargaba y ocurrió. Lo había sentido en otras ocasiones, con otras personas como él, con otros Morak, pero nunca una energía tan fuerte, tan transparente. No sabía cómo se manifestaría su poder, pero estaba segura de que en breve lo vería.
Y así fue. Donde antes había un simple cigarrillo encendido ahora ardían unas llamas que iban aumentando. Los tres hombres se echaron hacia atrás, pero uno de ellos, el líder, no consiguió apartarse a tiempo y los bajos de sus pantalones comenzaron a arder igual que las llamas que tenían delante.

- Apagadlo inútiles – les gritó a los otros dos.

- Pero cómo coño... - estaban completamente impresionados por lo que acababa de pasar.

Huyeron. En cuanto apagaron el fuego que intentaba devorar el cuerpo de su amigo, le agarraron y salieron pitando de allí. Lesley se mantuvo quieta, debía darle tiempo, espacio y dio gracias a sus sentidos agudizados para saber cuándo la tensión de su cuerpo se había relajado y sus poderes iban disminuyendo. Le vio girarse y ella mantuvo una expresión de sorpresa ante lo que acababa de ocurrir aunque sabía exactamente qué había sido.
Fuego... Piroquinesis. Pocas personas la tenían y también era un poder difícil de controlar. Se necesitaba demasiada energía por parte de una sola persona... Pero ahí estaba él, ante ella, intentando calmar aún su respiración. Observó sus ojos verdes que refulgían como dos esmeraldas, un hilillo de sangre bajaba por su labio...

- ¿Estás bien? - preguntó Lesley acercándose a él - ¿Qué ha sido eso? - lanzó una mirada a la zona donde el fuego se había extinguido.

- No sé... - dijo él llevándose la mano al labio y limpiando el hilo de sangre que caía - ¿Tú estás bien? - sus manos apretaron los hombros de Lesley y ella asintió.

Apenas tuvo tiempo de pensar en nada más. Él simplemente la abrazó, la atrajo hacia su pecho y dejó que apoyara su cabeza en él. Sentía el latido de su corazón, podía escucharlo claramente y cómo su respiración se iba normalizando cada vez más. Dejó de pensar, de planear, simplemente se obligó a sentir después de tantos años, de tantos siglos transcurridos... Hubiera dado cualquier cosa porque Noah se quedara callado, porque no dijera nada más y derribara las barreras que ella misma había levantado para protegerse, pero lo hizo.

- Cuando vi que te estaban atacando... - su tono se volvió duro – si hubiera llegado más tarde – ella se separó de él y le miró a los ojos.

- Has llegado – le contestó ella cogiéndole de la cara y obligándolo a mirar sus ojos – me salvaste de esos degenerados y... - se quedó mirando la zona donde había prendido el fuego – da igual lo que pasara. Estamos juntos y es lo que cuenta – sonrió – será mejor que vayamos a curar eso.

- Sí – dijo Noah sonriendo – Mi casa está cerca... - se quedó mirando su expresión – podríamos ir.
- ¿En tu moto? - preguntó ella alzando una ceja.

- ¿Ves alguna forma de llegar que no sea ésa? - preguntó él sonriendo y señalándole la moto que estaba perfectamente aparcada – andando tardaríamos mucho más y no pienso dejar a mi preciosidad aquí fuera toda la noche.

- No sabía que tenías una hija, pero es bueno saberlo – dijo Lesley con cierto tono cómico – el próximo día me encargaré de comprarle una piruleta.

- Le gustan de las caras – le aconsejó él mientras caminaban hacia la moto.

Lesley se quedó parada cuando él sacó los dos cascos y le tendió uno. Iba a hacerlo, montaría con él, iría a su casa y... ¿Para qué? Simplemente iba a cuidarle, a curarle, asegurarse que no había nadie alrededor y se iría. Sí, eso era lo que iba a hacer, pero cuando miró aquellos ojos verdes supo que sería una de las cosas más difíciles de toda su vida.

miércoles, 27 de noviembre de 2013

ELFOS BEREN

ELFOS BEREN

Los elfos son seres inmortales creados por la diosa Dirwest. Estas criaturas cuentan con su propio mundo conocido como el Reino de los Elfos, donde las distintas razas de elfos conviven en armonía y honran a la naturaleza a través de sus acciones. Dirwest es conocida como la diosa de la templanza, amante de la naturaleza y una de las diosas más benévolas de todos los existentes.

Los elfos se dividen en cuatro especies bien diferenciadas. Existen los elfos Lólindir, los elfos Fëanor, los elfos Beren y los elfos Inglor. Cada especie representa un símbolo dentro de los cuatro elementos que rigen el mundo. El Reino de los Elfos también está dividido en estos cuatro elementos, creando zonas donde cada raza habita y permitiendo existir a estos seres.

miércoles, 20 de noviembre de 2013

ARGAE



"Puro Fuego" ya ha terminado, pero aún hay mucha historia por contar y cositas que aún tengo que aclarar para las futuras historias. Así que a partir de ahora, os iré dejando paisajes donde encontraréis una referencia a la historia y también fichas de personajes. He pensado dejar también canciones y deciros con quién las identifico. Espero que os guste esta forma amena de ir actualizando el blog. Hoy toca... ¡El Argae!


EL ARGAE



Habían pasado muchos siglos desde aquel enfrentamiento e invasión del Reino. La posibilidad de una brecha tan grande no había sido prevista por ningún habitante del reino que había contemplado con ojos impotentes como sus enemigos abrían un pequeño portal que fue convirtiéndose en una entrada mucho más grande, más inmensa, dejando a merced de sus adversarios a todos los elfos que allí habitaban. 
El Reino Fëaror se sumió en el descontrol al darse cuenta de que no podrían tapar aquella pequeña rotura antes de que las tropas de los Tywyll traspasaran la línea que separaba la Tierra de su Reino. Amras aún recordaba los días de terror, cómo las familias más cercanas a aquella zona huían y eran evacuadas, hospedadas en casa de otros muchos habitantes Fëanor. El Rey había solicitado ayuda a sus vecinos, que a pesar de las reticencias y de las enemistades que existían entre ellos en aquellos momentos apoyaron a su vecino frente a un enemigo común. 
Él era pequeño, apenas tenía quince años cuando se originó aquel desastre, y contempló cómo su padre se enfundaba la armadura, las capas y las armas y partía de casa para enfrentarse a aquellos seres que acabarían con sus vidas si llegaban y saqueaban las ciudades que encontraran a su paso. 

miércoles, 13 de noviembre de 2013

EPÍLOGO



EPÍLOGO


Cuando tu mente, tu corazón y tu cuerpo están en sintonía comienzas a comprender que las cosas buenas acaban sucediendo sin que tengas que forzarlas. Él siempre había visto en la televisión la batalla entre el bien y el mal, pero jamás podría haber predecido todas las cosas que estarían por librarse. 
Noah Cooper se sentía bien consigo mismo. En cierto modo, había ayudado a acabar con un asesino de mujeres que propagaba el dolor allá por donde pisaba. Adair y su ejército se habían encargado de apresar al Tywyll canadiense que ayudaba a su antiguo jefe Robert. Una amenaza resuelta aunque no sería la última que verían. 
Y a pesar de todo eso, Noah no se sentía tranquilo del todo, todavía había algo en su interior que se removía al pensar en el caso. Para no llamar la atención, los Anfarwold se habían encargado de cerrar la investigación que Hoffman estaba llevando a cabo. Así un elfo se presentó como agente del FBI arrebatando el caso y cerrándolo en el acto. Según él, el FBI tenía jurisdicción en casos de asesinatos que traspasaban varios estados. 
Lo que realmente preocupaba a Noah era Jimmy Smith. Después de conocer la verdad de la investigación, la implicación de su jefe, comenzó a sospechar que el accidente no había sido fortuito sino más bien premeditado. A pesar de las lamentables voces interiores que escuchó del teniente Hoffman... una mañana, Noah se adentró en la habitación del subjefe de policía y se sentó en la silla más cercana. 
Y cuando estuvo frente a él quiso decirle tantas cosas, pero por extraño que pareciera ninguna salió de sus labios. Simplemente apretó la mano del subjefe entre las suyas y susurró muy bajito. 
- Se acabó, él se ha ido y puede estar tranquilo – su voz apenas la podía escuchar él mismo – lo hemos resuelto. 
Noah no creía en los milagros, pero después de las semanas que había tenido y siendo ahora un ser inmortal... No se sorprendió al ver que Jimmy Smith apretaba su mano con fuerza mientras el monitor que tenía  a un lado de la cama comenzaba a pitar, evidenciando que se había producido un cambio en el hombre. 
El Morak salió de la habitación justo cuando las enfermeras entraban corriendo para atenderle. Su mujer esperaba junto a Hoffman que le lanzó una última mirada cargada de intriga. Tres días después, se enteró por Will que Jimmy había abierto los ojos y aunque aún estaba en observación... era posible que volviera a la normalidad con un poco de tiempo. 
Él se alegraba enormemente. Esperaba volver a trabajar con él más adelante cuando el hombre se recuperara de aquella experiencia. Para quien pensara que dejaría su trabajo, estaba muy equivocado, puesto que Noah no pensaba renunciar a él. Quizá con el tiempo y debido a que no envejecería tendría que dejarlo. Sin embargo, pensaba permanecer allí hasta que no tuviera más remedio que dejarlo y mientras tanto podría ayudar a los Anfarwolds no solo luchando sino también descubriendo posibles víctimas de Tywylls. 

Una palmada en el hombro le sacó de sus pensamientos. Noah Cooper se encontraba frente al espejo mirando el atuendo que llevaría para su Nanúin con Lesley. La tradición mandaba que el hombre vistiera unos pantalones de lino blanco y una camisa del mismo color.

- Todo el mundo está fuera y eres tú quien tiene que esperar a la novia – soltó William detrás de él – sería muy grosero que la dejaras en el altar...

- Eso es en las bodas tradicionales – dijo Noah volviéndose y viendo el traje que su amigo se había puesto – te has puesto muy guapo para la ceremonia...

- Nunca sabes donde puedes encontrar a una buena chica – comentó su amigo esbozando una amplia sonrisa – vamos Romeo, no queremos que Sarah entre aquí y te saque a rastras.

Lesley y él habían acordado celebrar el Nanúin en Escocia. Aunque ella le había dicho que podrían elegir cualquier otro lugar, él quería que fuera especial para ella y no podía encontrar un lugar más adecuado que aquél. Allí, ellos se declararían su amor eterno y Noah se convertiría en un Anfarwold. ¡Por fin su vida estaba encauzándose como siempre había querido! Ahora se sentía relajado y feliz consigo mismo.
La noche había caído sobre el valle dejándolo completamente oscuro. No obstante, miles de luces refulgían en el cielo como si fueran luciérnagas que iluminaran el feliz encuentro. Siguieron el camino de luces hasta que llegaron a un llano donde todo el mundo esperaba tanto al novio como a la novia.
No era una “boda” convencional. El arco del Nanúin estaba decorado con multitud de flores rojas y blancas, las luces iluminaban a todos los invitados y la música celta sonaba baja. Noah no tuvo que esperar demasiado tiempo para contemplar a la que seria su pareja para toda la eternidad. Lesley iba ataviada con un precioso vestido negro que se adaptaba perfectamente a las curvas de su cuerpo. El corsé estilizaba su figura mientras que la falda caía como un revuelo de seda hasta el final de sus piernas.
Preciosa, magnífica y suya. Eran las únicas palabras que podía pensar en aquellos momentos. Tenerla frente a él fue un regalo para su visión y también para su enamorado corazón. Noah olvidó por un momento a los invitados, la música, los murmullos y se inclinó sobre ella para susurrarle al oído.

- Bellísima sería desmerecerte – podía sentir el pequeño escalofrío de la vampira mientras pronunciaba – eres un sueño hecho realidad.

***
Lesley MacDonald siempre pensó que no volvería a casarse y mucho menos que lo haría por el rito vampírico. Sin embargo allí se encontraba, frente al hombre que se había adueñado de su corazón y teniendo un pequeño público para verlo. No es que hubiera llamado a todos sus amigos para que vinieran al Nanúin, todo lo contrario, ella jamás había sido mujer de grandes fiestas.
Al enlace habían asistido Aleksei que la había escoltado hasta el pequeño altar improvisado, Amras su amigo y ex-compañero de casa, Nikolai que había asistido a última hora, Adair, Eire, Owen y por último Sarah y Will por parte del novio.
Una celebración íntima como a ella le gustaba. Lesley miró por última vez a Noah mientras una débil luz refulgía frente a ellos dejando que un hombre de cabellos castaños apareciera. Los Dioses jamás dejaban que nadie que no fueran ellos oficiaran las ceremonias de emparejamiento. Algo que les hacía más cercanos a ellos creando una mejor relación y no tomándolos como los típicos Dioses distantes y crueles que se podían vislumbrar en cualquier mitología.

El Nanúin consistía en que ambos amantes tomaran la sangre del otro para que ésta viajara por su organismo adentrándose en su cuerpo y confundiéndose con la propia sangre de la persona. Ella no conocía ningún caso de un Morak vinculándose con un vampiro, pero ambos habían encontrado una manera de llevarlo acabo, a pesar de que Noah no pudiera clavar unos colmillos en ella.
El Dios Rheswm evaluó a los dos enamorados con curiosidad en su mirada. A pesar de que Lesley podía sentir la mirada en su cuerpo no se echó atrás, sino que se adelantó dos pasos frente a Noah y dejó que el cuchillo que llevaba en las manos se afianzara en su palma. Al mirar los ojos de Noah dudó sobre si darle el cuchillo, no porque pensase que no querría hacerlo, sino porque su amor por ella podía impedirle hacerle el corte en el cuello.
A falta de colmillos, Noah le haría un leve corte en la piel para así lamer después la sangre que escapara por la herida. Lesley sentía los colmillos palpitantes, deseando clavarse en la piel del Morak y deseosa de marcarle como suyo. Sin pensárselo más, le tendió el cuchillo y él lo agarró con una fuerza inusitada.

Noah la tomó por la cintura, pegándola a su cuerpo mientras elevaba el cuchillo y rozaba con el filo la piel fría de su cuello. No sintió dolor cuando el metal dañó su piel, pero sí sintió la sangre resbalando por su piel e inmediatamente después los labios de Noah se estaban apoderando de su sangre. Ella pasó las manos por su cabello acercándole mucho más a ella y queriendo sentir el calor que él desprendía por cada poro de su cuerpo.
Hubiera dado cualquier cosa por seguir sintiendo sus labios cerca de ella, pero la tradición mandaba y cuando Noah se separó con el pelo revuelto... ella solo pudo pensar en lo adorablemente sexy que se veía. Relamiéndose los labios, la vampira se acercó a Noah como si fuera una presa, arrejuntó su cuerpo con el de él mientras el propio Morak inclinaba la cabeza hacia un lado dejándole su cuello expuesto.
Sus colmillos se alargaron hasta límites insospechados y perforaron su carótida con rapidez. La sangre se deslizó por su boca hacia su garganta mientras ella disfrutaba del embriagador sabor de su futuro “maith” o marido como solían llamarlo los mortales. Desclavar sus colmillos de él fue mucho más duro de lo que podría haber imaginado días atrás.
Ambos se volvieron para permanecer completamente quietos ante el Dios de la razón mientras él aceptaba sus manos entre las suyas y comenzaba a recitar las palabras que les unirían para siempre.

- Sangre a la sangre, lazos irrompibles, indivisibles que nos unen en la eternidad de una vida juntos – la voz del hombre era profunda y solemne – dos gotas de agua, dos gotas de sangre, dos personas bajo una sola.

El Dios soltó sus manos, alejándose varios pasos de ellos y ambos se quedaron contemplándose. La pasión vibraba entre ellos, dejando que ambos se acercaran al otro y dejando que sus labios se encontraran. Lesley pudo sentir el sabor de su propia sangre en los labios y estaba segura de que Noah estaría sintiendo lo mismo que ella. Sus lenguas se entrelazaron mientras mezclaban los sabores de sus sangres en un festín que quizá repitieran más de una vez al día.

***
El Nanúin se había desarrollado mucho mejor de lo que él esperaba y cuando vio que aquella deidad se marchaba de su lado, abrazó a Lesley y aprovechó para besarla de nuevo. Sin embargo, las felicitaciones llegaron rápidas y pronto tuvo a sus dos amigos a su alrededor para felicitarle por el enlace.
El resto de seres sobrenaturales también aprovechó para darle la enhorabuena e incluso Aleksei le dio un par de palmaditas en la espalda mientras le susurraba una amenaza velada. Algo como: “Si le haces daño alguna vez... no tendrás vida para arrepentirte y mucho menos Reinos para correr”. Sonaba especialmente encantadora.

- No os hemos traído ningún regalo porque apenas tuvimos tiempo de prepararnos – confesó Sarah con una sonrisa triste – pero prometo que cuando volváis de la luna de miel... tendréis un gran regalo esperándoos.

- De parte de los dos – terminó diciendo William.

- No hace falta que os molestéis, chicos – dijo Noah con una amplia sonrisa mientras pasaba la mano por la cintura de Lesley – no es una boda de verdad.

- Sí, pero seguro que todos ellos os van a dar regalos más pronto o más temprano – dijo su amiga mirando al resto de Anfarwold, pero deteniéndose en uno, en el gran jefe Adair – así que nosotros no seremos menos.

- ¿Y ahora qué? ¿No se supone que viene tu iniciación? - preguntó Will con cierta intriga – espero que no sea una salvajada porque como médico te impediría realizarla.

- Aprendimos a ser civilizados hace muchos siglos, doctor – comentó Adair incorporándose al grupo – aunque sí habrá sangre, cuchillos, pero nada que no pueda manejarse.

- Tranquilo – tranquilizó Noah a su amigo – estaré bien.

- Solo tendrá un bonito “tatuaje” como éste – comentó Lesley enseñando su muñeca marcada por un símbolo que él pronto tendría en la suya.

- ¿Comenzamos? - preguntó Adair con voz seria mirando a Noah.

- Sí – contestó él seguro de lo que estaba dispuesta a hacer.

Todos los presentes se dieron la vuelta para contemplar el ritual que convertiría al Morak en uno de los suyos. Adair extrajo su daga de la vaina que tenía atada a la cintura. Noah la contempló detenidamente y se quedó sorprendido por las características de la misma. Por su suave contorno, las perlas expuestas y su finura debía de ser una daga persa.

- Extiende la muñeca – pidió el Anfarwold con la mano que tenía libre – esto podría dolerte un poco.

- No me importa – dijo Noah clavando la mirada en el que sería su jefe desde que el “tatuaje” se grabara en su piel – quiero ser uno de los vuestros.

Adair asintió con gesto orgulloso y comenzó a trazar las líneas del tatuaje. El filo cortaba su piel superficialmente, pero lo suficientemente fuerte como para hacerle sangrar y dejar que ésta cayera al suelo en finas gotas. Apenas podía ver el diseño que el hombre estaba trazando, pero con cada corte sentía que estaba liberándose de su anterior vida y contemplaba una completamente diferente.
Noah alzó la vista para clavarla en Lesley que tenía una pequeña sonrisa de valentía en el rostro como si estuviera animándole, pero sobre todo podía ver su orgullo, lo contenta que ella estaba por él. Aquello le hinchó el pecho como si fuera un gallo y tuvo ganas de gritar la felicidad que sentía a pesar del dolor que le estaban infligiendo.
Las manos de Adair se retiraron de su piel dejando que Noah contemplara el “tatuaje”. El intrincado diseño estaba creado a partir de un rombo junto con dos figuras que simulaban las alas de un murciélago o quizá de un ángel. Era muy curioso verlo en su piel, pero aún fue más impresionante cuando Adair pasó su mano sobre él y éste brilló. La sangre se secó, su piel recubrió las líneas del tatuaje dejándole gruesos trazos que simulaban cicatrices.

- Nuestros tatuajes se iluminan cuando alguno de nosotros pasamos la mano por ellos – dijo Adair mientras le mostraba cómo se hacía. El Guerrero pasó su palma sobre la cicatriz de Noah y ésta se iluminó con un brillo etéreo – así sabemos que somos nosotros y no cualquier impostor que quiera hacerse pasar por alguien de los Anfarwolds.

- Muy ingenioso – comentó Noah sintiéndose poderoso al tocar su  “tatuaje-cicatriz”.

- Ahora eres uno de los nuestros, Noah – Adair puso sus manos en los brazos del Morak – bienvenido a la guerra.

- Gracias, creo – dijo Noah con una pequeña sonrisa - ¿Cuándo comenzaremos los entrenamientos de los que me hablaste?

- Primero disfruta de tu luna de miel – respondió el Guerrero dándole una palmada en la espalda – tienes todo el tiempo del mundo para aprender a luchar y convertirte en un guerrero.

Qué razón tenían aquellas palabras. Él ahora era un ser inmortal y aunque era cierto que podría morir sería mucho más complicado matarle que en ocasiones anteriores. No obstante, él sabía que necesitaba entrenamiento, conocer las tácticas de los Anfarwold y su modo de proceder. ¿Quién mejor para mostrárselo que Adair?
Sin embargo, el Guerrero tenía razón. Las luchas podían esperar porque él solo podía pensar en Lesley, en las ganas que tenía de estar con ella a solas, aprovechar cada  momento del día para hacerle el amor, consentirla, hablar y reír juntos. Casi como si ella pudiera leerle la mente, se había acercado a él por detrás y sus brazos habían rodeado su cuello mientras pegaba su torso a la espalda de Noah.

- ¿Puedo robarte a mi maith? - dijo Lesley mirando a Adair con una sonrisa en los labios – creo que va siendo hora de despedirse de todos – susurró después en el oído de Noah para que solo él pudiera entenderla.

No necesitó más palabras. Noah estrechó la mano de Adair prometiendo que volverían a verse después de la luna de miel y se volvió hacia el resto de invitados. Sarah le dedicó un abrazo muy fuerte mientras que Will se decantó por una palmada en el hombro mientras le susurraba las ventajas de no salir del hotel.
Apenas conocía al resto de guerreros, pero Noah sabía que pronto todos se convertirían en una familia para él. Lesley le había explicado que aunque todos tenían diferencias, la guerra les había unido y a él le pasaría lo mismo. Se despidió de Aleksei, Owen y Nikolai con sendos apretones de manos, pero cuando llegó gasta Eire y vio en sus ojos la sonrisa que no dejaba esbozar en sus labios... La estrechó con fuerza, dándole el primer abrazo, pero sintiendo que era lo correcto. Antes de que ambos se separaran terminó diciendo.

- Gracias por salvarme – dijo Noah mientras se separaba y la miraba a los ojos – nada de esto habría sido posible sin ti.

A pesar de que la Guerrera estaba intentando aguantar las emociones que la abrumaban, Noah sí se dio cuenta de que sus ojos brillaban más que de costumbre, como si las lágrimas amenazaran con desbordarse. Cosa que no ocurrió como era de esperar. Una guerrera jamás lloraba en público o eso es lo que el Morak intuyó al ver su reacción.
Ambos montaron en el coche que les llevaría hasta el aeropuerto donde les esperaba el jet privado de Aleksei. Sí, el vampiro les había dado su mejor regalo de bodas, había pagado el viaje. Ninguno de los dos sabían el destino así que la sorpresa brillaría en sus rostros cuando llegaran. Noah no estaba del todo de acuerdo en no saber dónde iban, pero Lesley le había convencido y como le había planteado: “los regalos son para aceptarlos... no para analizarlos”.

***
Quizá su deber no siempre había incluido proteger a sus guerreros, pero él lo había tomado como un asunto personal añadiéndolo a las tareas que tenía que manejar un jefe. Muchos podrían pensar que proteger a una persona que aún no era un guerrero era una tontería e incluso una pérdida de tiempo. Él no lo veía de esa manera, así que iba a actuar en consecuencia.
Veinte horas habían pasado desde que la boda había sido celebrada y por fin la noche había caído sobre Nueva York, dejando que la ciudad se iluminara con las luces de los edificios y los carteles de publicidad. Adair se situó debajo de un árbol desde donde podía contemplar a la persona que vivía en ese apartamento mientras esperaba al elfo con el que debía reunirse.
La capacidad de Noah para acabar con un Tywyll le había dejado impresionado puesto que jamás se había descrito una manera de matar así. Quizá los Morak eran más poderosos de lo que todos habían supuesto y podrían ser una salvación más que definitiva dentro de esta guerra.
Adair contempló la figura de la mujer que se recortaba contra la ventada iluminada. Ella ya se había cambiado, su vestido había desaparecido, reemplazándolo por una larga camiseta y unos pantalones sencillos. El maquillaje había desaparecido al igual que las joyas que había exhibido durante la ceremonia.

Cualquiera que le viera pensaría que se trataba de un admirador secreto o más bien un acosador homicida, pero nada más lejos de la realidad, en el fondo lo único que quería hacer era ayudar a aquella muchacha. ¿Qué le había hecho cuando le miró tras la muerte de Noah? ¿Cómo es que miles de pensamientos se arremolinaban en su cabeza cada vez que pensaba en ella? ¿Por qué no podía dejar ese sentimiento de protección a un lado?
Se decía a sí mismo que era simplemente “precaución” puesto que ella podía ser una pieza vital para las batallas que se sucedieran a partir de ahora y ambos sabían que su cumpleaños estaba cerca. A pesar de que estaba absorto contemplando a la joven, sí que sintió las pisadas detrás de él, incluso antes de que Inariel se situara a su lado.
El elfo Beren podía moverse cuidadoso como el viento entre los árboles, sin levantar sospechas en su enemigo, dejándose ver solo cuando él lo creyese oportuno. Quizá eso funcionaba con el resto, pero no con él; Adair tenía demasiados años como para caer en semejantes trampas.

- Mandaste llamarme – comentó Inariel refugiándose detrás del árbol que había frente al edificio y donde Adair se encontraba apoyado.

- Quiero que te encargues de una tarea muy importante – comentó Adair volviendo la vista y viendo que el elfo se recolocaba el pelo para tapar sus orejas puntiagudas – quiero que tú y varios hombres más vigiléis a esa joven – señaló con su mirada a la muchacha de la ventana.

- ¿Ésa no es...? - comenzó a decir el elfo mientras sus cejas se alzaban con sorpresa.

- Sí, es Sarah Andrews – respondió Adair con un tono carente de cualquier sentimiento – pronto será su conversión y necesito que alguien se ocupe de protegerla mientras sigue siendo vulnerable.

- Soy muy viejo, Adair – protestó Inariel recolocándose las ropas humanas que se había puesto - ¿seguro que no hay una razón oculta? ¿Temes algo en especial?

Adair se giró brevemente para echarle un vistazo. El elfo estaba vestido con unos vaqueros bajos, una sudadera de los Knicks y el pelo le caía suelto a ambos lados del rostro. Y a pesar de que debería ser más sincero con su compañero de armas, no podía explicar sensaciones que ni él mismo recordaba haber sentido en siglos. Si alguien era experto en mantener los sentimientos a raya era él y eso no iba a cambiar de ninguna manera.

- Hago mi trabajo – comentó Adair cruzándose de brazos y volviendo la mirada a la ventana - ¿Puedo contar contigo?

- ¿Es un favor o una misión? - preguntó Inariel con cierta ironía en sus palabras.

- Es un favor – claudicó Adair bufando – tú harás el primer turno. Owen y Leyna serán las personas encargadas de sustituirte en esta tarea.

- ¿Para ellos también es un favor personal? - preguntó el elfo apoyándose contra el árbol – creo que si sigues así te quedarás sin deudas que cobrar.

- Estás demasiado gracioso, Beren – espetó Adair con un tono relajado – quiero que me avises de cualquier cosa que suceda con ella.

- Así lo haré – dijo esta vez Inariel con un tono mucho más solemne – dime la verdad, Adair. ¿Qué es ella para ti?

- Una protegida – contestó el hombre dándose la vuelta, pero sabía que no se marcharía, al menos no tan fácilmente.

- Me alegra que hayas recurrido a mí – comentó el elfo intentando quitarle importancia.

- ¿Por qué? - preguntó Adair dándose la vuelta, observando que el elfo tenía una débil e imperceptible sonrisa en el rostro.

- Me da a entender que soy más que un guerrero para ti – contestó Inariel con cierto orgullo – que después de tantos años me consideras lo suficiente amigo como para pedirme este favor...

Sí, el elfo Beren se había ganado su simpatía y también su respeto. A pesar de que estaba acostumbrado a no hacer amigos dentro de las filas de sus guerreros, Adair no podía negar que muchos de ellos eran personas en las que podía confiar.

- No hagas que me arrepienta – murmuró Adair. Su tono no era recriminatorio sino un “gracias” velado para él.

Antes de que se diera la vuelta para marcharse, vio que Inariel miraba hacia los lados, comprobando que no había nadie alrededor. Cuando estuvo completamente seguro, dio un salto enérgico hacia una de las ramas del árbol y se encaramó a la copa del mismo. El lugar más alto y la zona mejor escondida desde la que podría hacer su trabajo.
Adair lanzó una última mirada a la ventana, pero Sarah Andrews ya se había marchado de allí y él no tenía nada más que hacer en ese lugar. Los dos guerreros no se despidieron, no hacía falta y Adair aprovechó la oscuridad de un callejón para desvanecerse hasta que aterrizó de nuevo en su ático. Uno de los pocos lugares donde podía encontrar algo de paz.

***
La felicidad existía y después de tantos siglos la había encontrado. Lesley MacDonald jamás pensó que podría volver a sentir de esa manera y se había equivocado enormemente. El amor no muere sino que renace de sus cenizas para dar paso a una felicidad que se instala en nuestro corazón como la mejor medicina ante la soledad.
Su soledad había durado demasiado tiempo y estaba más que decidida a disfrutar de su nuevo estado en la vida. Noah había sido su salvación en todos los sentidos y jamás podría terminar de dar gracias a los Dioses por ponerle en su camino. La soledad se había esfumado desde que los ojos de él se posaron en los de ella.
Las calientes manos de su maith acariciaron su terso abdomen mientras se acercaba aún más a su cuerpo. Su piel estaba fría, pero el calor de Noah se filtraba entre los dos volviéndola tan parecida a él que le daban ganas de gritar de felicidad. Las manos de Noah comenzaron a bajar más lentamente por su bajo vientre adentrándose entre sus piernas mientras apretaba con su erección las desnudas nalgas de Lesley.
No habían salido de la cama, mucho menos de la habitación y era muy posible que se quedaran varios días sin ver la luz de la luna. Algo que no les importaba demasiado, dado que tenían demasiado entretenimiento entre las sábanas del maravilloso hotel en el que se hospedaban. Aleksei les había regalado un precioso viaje a Grecia con todos los gastos incluidos.
Lesley se mordió el labio inferior cuando los dedos de Noah se internaron entre los pliegues de su sexo, abriéndolo para sus ardientes caricias, sus hambrientas intenciones y ella simplemente dejó que él la poseyera con los dedos mientras apretaba su erección contra su trasero una y otra vez. La vampira echó el brazo hacia atrás buscando a su amante, dejando que él deslizara un montón de besos por su cuello y haciéndola gemir en respuesta.

- Mmmm, me gustan esos gemidos de placer, nena – la voz de Noah era ronca – estás tan mojada...

Casi para corroborar sus palabras, él sacó sus dedos del interior de ella y ante su atenta mirada se los llevó a la boca. Deslizó la lengua por ellos, recogiendo todo de ella y haciendo que Lesley ardiera en llamas por él. Aquello era tan erótico, tan sensual que lo único que pudo hacer fue besarle. Probó los labios de su maith disfrutando del sabor de su excitación, pero también de las manos que colocaban su miembro completamente erecto justo en la entrada de su cuerpo.

- Deliciosa – dijo él cuando ambos se separaron.

La penetró de una vez hundiéndose en su interior hasta el fondo. Lesley se agarró a las sábanas de la cama mientras sentía que él embestía contra ella, pegando su espalda al pecho de él, dejando pequeños besos en su nuca mientras sus manos retenían sus caderas fijas en la cama.

- La última vez fuiste mucho más rudo... - dijo ella intentando contener sus gemidos - ¿Te has vuelto un dulce gatito?

- Oh, no... de eso nada – la embistió otra vez y se quedó completamente quieto – pero tú sí te convertirás en una dulce gatita...

- Ni lo sueñes, pequeño – dijo ella volviendo el rostro y fijando su mirada en la de él – sabes que no...

Apenas pudo continuar hablando. Sus dedos se habían deslizado hacia ese punto tan sensible de su cuerpo, los dedos acariciaron su clítoris despacio, mientras sus caderas se deslizaban hacia atrás y volvían a embestir lentamente. La penetraba de una vez, se quedaba quieto y volvía a repetirlo. Torturándola, eso era lo que Noah estaba haciendo y ella iba a permitírselo.
A pesar de que sus penetraciones eran lentas, el movimiento de sus dedos era cada vez más rápido, haciendo que las caderas de Lesley se movieran intentando buscar mucho más de él. Noah pellizcó su clítoris haciendo que el mayor orgasmo que había sentido recorriera cada fibra de su cuerpo apoderándose de ella e incitándole a él a correrse. Lesley podía sentir la liberación de Noah, el grito que el hombre dejó escapar, sus cuerpos sudorosos sobre las revueltas sábanas.

- No hay nada como el sexo lento – susurró Noah contra su oído – me encanta poseerte y dejarte a mi merced.

Lesley sonrió y dejó que él saliera de su interior. Contempló cómo Noah se tumbaba de costado a su lado y ella aprovechó para darse la vuelta y quedarse frente a él. La vampira pasó sus manos por las mejillas de Noah, acariciando su piel y dejando que éstas vagaran hasta que sus dedos tocaron las finas hebras de cabello.
Mientras sus manos repasaban su cabello, sus ojos acaparaban toda la belleza masculina del cuerpo de Noah y Lesley se sentía radiante por dentro. Y aún así existía algo que siempre había querido decirle y todavía no se había atrevido a pronunciar. Lesley se juntó más a él, sintiendo el calor de la piel de Noah en contraste con su piel mortalmente fría.

- Siempre te he amado, Noah – susurró Lesley mirándole a los ojos mientras sentía cómo uno de los brazos de Noah rodeaba su cadera y la acercaba más a él - desde el primer momento en el que te vi, cuando mis ojos se posaron en ti... te amé aunque ni yo misma lo sabía.

- Shhhhh... - susurró el Morak poniendo un dedo en sus labios – estamos juntos...

- Soy muy obstinada, demasiado complicada de entender, pero quiero que sepas... - la vampira se mordió el labio inferior intentando encontrar las palabras adecuadas que expresaran los sentimientos que albergaba hacia ese hombre – que me negué a ver la realidad por miedo, porque no era lo correcto, no era lo que se esperaba de mí – aprovechó para bajar su mano por la nuca del Morak – y aún así, aunque mi razón gritaba que me alejara de ti... mi corazón latía por estar a tu lado.

Él se había quedado callado, sus ojos verdes refulgían con pequeñas llamas en sus iris y Lesley se sintió poderosa al saber que era ella quien provocaba esa reacción.

- Te amé, te amo cada vez que despiertas a mi lado y te amaré por el resto de mis días, Noah Cooper – susurró Lesley acercándose a sus labios y rozándolos con los suyos.

- Te amo, Lesley MacDonald – suspiró Noah cuando se apartaron brevemente – soy tuyo y tú eres mía para toda la eternidad.

Ni siquiera hacía falta que se pusiera de puntillas para alcanzar la felicidad porque ya la tenía entre sus manos. Aquella declaración de amor, el mutuo sentimiento compartido hacía que su amor se reforzara aún más. Ambos habían cerrado su corazón por un tiempo, pero tras una larga espera, ambos habían vuelto a sentir y amar.
El amor no se busca sino que te encuentra, deja que creas que has sido tú, pero en el fondo sabe cuando debe aparecer. Pero cuando las flechas de cupido se clavan en tu corazón, estás perdido, porque ni siquiera la muerte es capaz de arrancar a los amantes de los brazos del otro. Nacemos para morir, vivimos para disfrutar y revivimos para estar con nuestros seres amados.

miércoles, 6 de noviembre de 2013

CAPÍTULO XLIV



CAPÍTULO XLIV


No había lugar más precioso que aquel. Escocia siempre había tenido un encanto especial para ella, no solo por ser su tierra, sino que escondía miles de secretos. Ningún lugar en el que había estado se asemejaba a aquel sitio. La brisa chocaba contra su rostro, su melena volaba al son del viento y la naturaleza le daba la bienvenida.
Cuando aterrizó en el aeropuerto, no esperó a que nadie la llevara a casa, sino que condujo ella misma hasta su lugar de retiro. Muchos siglos atrás, la vampira había comprado los terrenos que habían pertenecido al clan MacDonald y había conservado las tumbas de sus antepasados. Aquel era su lugar de retiro.
Cuando llegó, Lesley contempló que la sencilla casita seguía en pie, rodeada de naturaleza, montañas, agua y verdor. Aquel lugar le recordaba a su mundo, su familia, su vida entera... Porque aunque se jactaba de ser una mujer curtida, de ciudad, lo cierto era que siempre sería una mujer de las Highlands.
La oscuridad era absoluta, pero un suave camino de luces guiaba hacia cada rincón del valle. Lesley se encontraba sentada en la hierba frente a la tumba de sus padres, su hermano, su marido... Los había perdido a todos y ahora también había perdido a Noah. Era cierto que ella le había dejado, pero tenía sus buenas razones porque jamás podría condenarle a una vida que él no deseaba en el fondo. Y aunque su corazón tuviera que sufrir y sangrar, no le haría cometer el peor error de su vida, por una maldita vez no estaba pensando en ella sino en la persona a la que amaba.

miércoles, 30 de octubre de 2013

CAPÍTULO XLIII



CAPÍTULO XLIII


Noah jamás habría imaginado que semejantes mazmorras se escondieran en las profundidades de la enorme mansión que ofrecía el exterior. No debería sentirse impresionado, él mismo tendría que haber previsto esto, haberse dado cuenta de que en algún momento los Anfarwold tendrían que encerar a los Tywyll.
Las últimas palabras de Robert, aquellas concernientes a su madre, llevaban rondando su cabeza durante todo el día. Sí, habían entrado aún de noche y aunque no se había asomado a la ventana podía intuir que era de noche nuevamente. Lo que quería decir que había pasado un día completo.
Y aún así, el muy cabrón no había soltado prenda, a pesar de las torturas, de que la sangre manchaba el suelo y que se notaba que perdía fuerzas por momentos. Noah se había mantenido en la oscuridad,  en una de las esquinas, tal y como Adair le había pedido. Había sido un iluso si pensaba que el ser les diría algo de buenas a primeras.
Un monstruo como él disfruta del nerviosismo ajeno, del dolor y la incomprensión del contrario. En el fondo, Noah sabía que había dicho esas palabras para despistarle, desconcentrarle y en cierto modo lo había conseguido. La furia volvió a apoderarse de su cuerpo cuando recordó la palabra con la que se había referido a su madre... “Puta”. Ningún insulto podía doler más que aquel y tampoco pensaba pasarlo por alto.

miércoles, 23 de octubre de 2013

CAPÍTULO XLII



CAPÍTULO XLII


Todos estaban preparándose para la misión que tendría que abordar en apenas media hora, quizá mucho menos tiempo. Todos se habían estado moviendo, coordinando esfuerzos, intentando que no quedara ningún punto al azar... Sí, en aquella ocasión no podían fallar porque ella misma no se lo permitiría.
Lesley no le había hecho caso a Aleksei. A pesar de que él le había advertido que no lucharía si no se alimentaba, ella no estaba dispuesta a pedirle a Noah que se ofreciera a ella y menos en aquellos momentos. Quizá no fuera lo más sensato en sus circunstancias, pero por una vez no traicionaría su confianza y menos pidiéndole algo que sería difícil de asimilar para el Morak.

miércoles, 16 de octubre de 2013

CAPÍTULO XLI



CAPÍTULO XLI


Su cabeza había sido un hervidero de ideas desde el preciso momento en el que sus ojos se abrieron de golpe. En aquellos tres días, Noah había tenido tiempo de pensar, aclarar sus ideas y comenzar a tomar determinadas decisiones. Lo primero que tuvo que asimilar era que se había vuelto un ser inmortal. El jefe de los Anfarwolds, Adair, se lo había explicado horas después de despertar.
Y a pesar de que sabía que su inmortalidad no dependía de su presencia en la guerra... esa idea se había ido formando poco a poco en su cabeza hasta que se convirtió en un hecho. Quizá no necesitara entrar en guerra para vivir eternamente, pero había cientos, miles y millones de personas que podrían salvarse de un destino horrible si él decidía torcer su mano y unirse a la causa que aquellos seres defendían con tanto fervor.
Sus amigos habían estado a su lado intentando ayudarle en todo lo que pudieran, sobre todo a recodar esos aspectos de su vida que había perdido tras su muerte. Y habían conseguido grandes progresos, tantos que Noah recordaba exactamente el rostro que siempre se ocultaba en la oscuridad de sus recuerdos.

miércoles, 9 de octubre de 2013

CAPÍTULO XL



CAPÍTULO XL


Si pudiera describir con una palabra lo que estaba experimentando sería con la palabra “felicidad”. Era extraño que un ser como él fuera capaz de pronunciar aquel término sin estallar en llamas... Y sin embargo, sabía perfectamente que aquel era el sentimiento que le embargaba unido a la sensación de victoria.
Ilías tenía bajo su control la vida de Evan. El joven abogado se convertiría en un gran soldado, un gran Tywyll e incluso podría llegar a sucederle. Al contrario de lo que se pensaba, los Tywyll sí tenían sentimientos, aunque en su mayoría eran de posesión... Evan era suyo, su hijo, su discípulo, su adepto... Ilías le enseñaría todo lo que debía ser.
Con aquellos pensamientos, el Tywyll esperó a que su semejante saliera del hospital que tenía ante él, donde continuaba trabajando. Cada uno tenía su profesión... Mientras Robert admiraba los cadáveres de las mujeres muertas, él se encargaba de encerrar entre barrotes a las personas inocentes, sembrando la miseria con aquellos actos.

domingo, 6 de octubre de 2013

LESLEY MACDONALD

Nombre y apellidos: Lesley MacDonald.

Edad: 321 años (aparenta tener 25 años).

Aspecto físico: Cabello pelirrojo, largo y rizado. Ojos de color azul, tiene una silueta esbelta y es muy alta. Tiene una tez perfecta, un cuerpo atlético, creado para la lucha y oculto tras una apariencia de inocencia.

Profesión: Asesina de Tywylls.

Padres: Fallecidos.



miércoles, 2 de octubre de 2013

CAPÍTULO XXXIX



CAPÍTULO XXXIX


Siempre había imaginado que vería su vida pasar en sucesivas imágenes que le desgarrarían el alma. Sin embargo, la oscuridad se había cernido sobre él hasta que sus ojos volvieron a la vida dejando atrás ese oscuro agujero de terror. 
Noah Cooper abrió los ojos a un nuevo mundo. Un lugar que solo está reservado para los muertos. Sin duda, pensó que su cuerpo sentiría el dolor de las heridas, que el peso de las cicatrices cargaría su espalda, pero se había equivocado enormemente. 
Aquel lugar era precioso. Incomparable, realmente maravilloso, pero sobre todo lleno de paz. El silencio era sobrecogedor mientras el Morak se incorporaba e inspeccionaba aquel “santuario”. ¿Aquello era el cielo? Tenía que serlo. 

miércoles, 25 de septiembre de 2013

CAPÍTULO XXXVIII



CAPÍTULO XXXVIII


La paciencia siempre había sido una de sus virtudes, pero en aquellas circunstancias parecía esfumarse como si fuera una sombra que huyera de la luz. Todos los acontecimientos que habían tenido lugar se agolpaban en su cabeza, pero lo peor de todo es que nadie era capaz de explicar lo que había pasado.
Él no los culpaba. La situación era complicada, su sola presencia lo hacía todo mucho más difícil, pero nadie había pedido encontrarse en una disyuntiva como aquella. Nadie habría querido ver jamás lo que sus ojos habían visto mientras la impotencia se extendía por todo su cuerpo.
William era un médico. Descubrió pronto cuál era su vocación, pero toda su experiencia no había podido ayudarle a él y mucho menos a su amigo... Noah, que se debatía contra la muerte en la puerta que tenía frente a él. Su vista recayó en Sarah que permanecía sentada en el suelo con las piernas juntadas a su cuerpo y los brazos rodeándolas mientras sus ojos seguían fijos en la puerta.

miércoles, 18 de septiembre de 2013

CAPÍTULO XXXVII



CAPÍTULO XXXVII


Si la sangre pudiese helarse en su cuerpo sería un témpano de hielo. La sensación de malestar, el temor a la pérdida la había acompañado desde que las palabras de Alex llegaron a sus oídos, creando un abismo insalvable. Mucho antes de que Adair tomara sus manos sabía que llegaría tarde, que no podría salvar a Noah del todo, que no sería capaz de salvarle la vida. No eran premoniciones, tampoco es que tuviera poderes, pero era un sentimiento que se extendió por su cuerpo.
La realidad la golpeó cuando sus ojos se clavaron en la figura de Noah. La espada que traspasaba su corazón la hizo enloquecer. Desde aquella distancia no podía ver sus emociones, no podía distinguir nada, mucho menos cuando el velo de la furia y el dolor se implantó en sus ojos cubriéndolo todo. En aquel momento solo tenía una misión en la cabeza: llegar hasta Noah.

miércoles, 11 de septiembre de 2013

CAPÍTULO XXXVI



CAPÍTULO XXXVI


Adair estaba sentado frente a los grandes cristales de su ático admirando la ciudad desde la altura. Una amenaza nueva que había sido neutralizada con gran éxito, pero aún tenía demasiadas preocupaciones a las que aferrarse. El Guerrero tomó el vaso de vodka y lo vació de una sola vez. El calor se extendió por su garganta al igual que el sabor del mismo.
Aquella misma noche podría contar con un nuevo soldado entre sus filas o quizá alguien más a quien tener que proteger. Sabía que el joven Noah no se dejaría engañar por los Tywyll, pero Adair dormiría mucho más tranquilo si el Morak aceptaba ser un Anfarwold. Las luchas, las muertes y los enfrentamientos se sucedían día tras día. Sus guerreros caían casi en la misma proporción que los Tywyll. En muchas ocasiones, Adair había pensado que aquella ardua batalla jamás llegaría a su fin...

sábado, 7 de septiembre de 2013

ELFOS FËANOR


ELFOS FËANOR


Los elfos son seres inmortales creados por la diosa Dirwest. Estas criaturas cuentan con su propio mundo conocido como el Reino de los Elfos, donde las distintas razas de elfos conviven en armonía y honran a la naturaleza a través de sus acciones. Dirwest es conocida como la diosa de la templanza, amante de la naturaleza y una de las diosas más benévolas de todos los existentes.

Los elfos se dividen en cuatro especies bien diferenciadas. Existen los elfos Lólindir, los elfos Fëanor, los elfos Beren y los elfos Inglor. Cada especie representa un símbolo dentro de los cuatro elementos que rigen el mundo. El Reino de los Elfos también está dividido en estos cuatro elementos, creando zonas donde cada raza habita y permitiendo existir a estos seres.

Cada raza de elfos tiene unas cualidades innatas a su poder elemental y por ello vamos a dividirlos dentro de este glosario que estamos creando. Anteriormente, os hablé sobre los elfos Lólindir y hoy lo haré sobre los elfos Fëanor.

miércoles, 4 de septiembre de 2013

CAPÍTULO XXXV

CAPÍTULO XXXV


Los vampiros jamás se ponían nerviosos o al menos eso es lo que querían aparentar siempre. Y sin embargo, su cuerpo era un manojo de nervios cuando se plantó ante la puerta del piso de Noah. Escuchaba la música de fondo, las palabras parecían filtrarse por la puerta, haciendo que ella escuchara con atención cada letra de la canción.
Lesley no era muy dada a los grupos actuales, en muchas ocasiones había dejado patente que se había quedado estancada en los años ochenta. Sin embargo, reconoció “Trying not to love you” de Nickelback. Uno de los grupos favoritos de Noah.
La vampira se armó de valor y tocó el timbre de la puerta. Cerró los ojos mientras escuchaba la letra de la canción. Dios, dejaba claro los sentimientos que ella experimentaba por él... Cuando escuchó ese “porque intentar no amarte  está muy lejos... intentar no necesitarte me está destrozando”. Sí, así era como se sentía ella. Destrozada mientras intentaba aparentar que no necesitaba a Noah. ¿Sentiría él lo mismo?